Venezuela’s Dignity and Defiance

“Sometimes a single act of defiance has enough dignity for an entire country.” So says the Venezuelan actor Edgar Ramirez about the recent return of Venezuelans to the streets. Defiance, dignity: unfortunately for us they are words – like so many of our words in a country at once over-literate and brutish – which have lost their meaning. Our language is dying for wont of those who would defend her. Defiance is not justifying the destruction of private businesses by donning a little pink hat. Dignity isn’t stripping off all your clothes to parade around immodestly. Those are vandalism, exhibitionism. A temper tantrum of the dimwitted reaching full crescendo is not a #resistance.

Now, women in Iran shedding the dreaded veil, putting aside their fear of the “morality police” – that is defiance. Groups of volunteers entering barrel-bombed buildings to pull to safety a single Syrian child, that is dignity. A young adolescent; angry, shirtless – probably because he gave his shirt vinegar-soaked to a fellow protester to cut the tear gas – pushed down, only to stand and spit at the ‘public servants’ who haven’t served the public in many, many years. That is resistance.

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And Venezuelans have again return to the streets; where they have been for 17 years. Say it out loud – seventeen years. We don’t know what that means, those of us from rich countries, from peaceful countries. From countries where our governments are still more-or-less operating within our consent. A street march for us is putting on our comfortable shoes, stopping by the ATM on our way to some little shindig where we chant disrespectful rants against this or that or the other thing that has caught our limited attention. Sitting on a bench under a tree watching a famous singer spew profanity as the greatest act of enmity she could imagine. Buying a t-shirt, a funny little hat, an obscene bumper sticker – a few minutes before the sun becomes uncomfortable and we sneak away for that $7 beer at the over-priced pub. Oh, but we sure will tell our kids “I protested XX” or “I was involved in the #Resistance”.

“On the streets”, in Venezuela’s case, is the desperate response of people who are nearly spent; but not totally, not yet. “Expropriated” businesses; stolen elections; violence and murder rivaling Syria’s civil war – watching helplessly as their children memorize Che Guevara poems while those in rich countries reach for the moon. “The streets” as the first, the last – the enduring act of rebellion against the infamy.

I’ve often pondered why Venezuelans have lasted this long – why they haven’t organized militias; why they haven’t taken to the mountains; why they haven’t engaged in acts of mass sabotage. Why its always the streets. No, I’m not advocating that they do anything else – I am not Venezuelan, I don’t live in Venezuela. I am American – when our own revolutionaries snuck aboard a Tea Ship or attacked the Redcoats we had our reasons; and nobody could make that decision for us. Enough had quiet obviously been enough. Nevertheless it still puzzles me – humanity’s capacity to endure abuse.

But alas, the street it is – such as it is. They call it “calentar la calle”, heating up the streets. Each time the streets burst into flames I wonder if this isn’t perhaps the end. Yesterday in the town of San Felix they hurled eggs and rocks and bottles at the tyrant. How can the regime last – divorced as it has been for so long from the people’s consent? Questions we social scientists never seem to answer correctly; we who couldn’t foresee WWI, the fall of the wall, the Green Revolution and the Arab Spring certainly won’t predict the end of Venezuela’s ill-fated “revolution”.

Nevertheless, what I do know is that the end is coming; “sin prisa pero sin pausa” as a friend says – steadily and without hurry. The day will come when my friends will be free; when Leopoldo Lopez and Lorent Saleh will be released from prison; and when the street will again go calm. And when it does, Venezuela’s once-defiant protesters will tell their children “I was involved in the resistance”: and that assertion they will have earned.

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About Joel D. Hirst

Joel D. Hirst is a novelist and a playwright, author of the recently released novel "Lords of Misrule" about jihad in the Sahara. Joel has also written "The Lieutenant of San Porfirio" and its sequel "The Burning of San Porfirio".
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3 Responses to Venezuela’s Dignity and Defiance

  1. HOLA SR. HIRST! ESPERO QUE ENTIENDA ESPAÑOL, MI INGLÉS NO ES TAN BUENO COMO PARA ESCRIBIR TODO LO QUE SIGUE, GRACIAS POR SU ARTÍCULO ACERCA DE LA SITUACIÓN EN VENEZUELA, USTED PREGUNTA POR QUÉ NO HEMOS SALIDO DE ESTO, AQUI LE RESPONDO, LO PUBLIQUÉ EN MURO DE FB CUANDO HUBO LA ÚLTIMA MARCHA A LA QUE ASISTÍ (11-4-17) Y NOS TIRARON BOMBAS LACRIMÓGENAS DESDE UN HELICOPTERO
    Hoy me cayó la locha! La marcha de hoy comenzó con una concentración en Chacaito, desconozco si había algún líder de la oposición en esta marcha y se enrumbó hacia las Mercedes, casi de inmediato comenzó la lluvia de bombas lacrimógenas, entonces se partió en dos: los que se rezagaron a la altura de la ONA y los que seguimos bajando con bombas y todo hacia las Mercedes, una vez allí empalmamos con la autopista _asumo que esa era la idea, pues seguí el rebaño y por alguna razón acabé en la punta de la marcha, había una veintena de muchachos de entre 15 y 20 años a mi alrededor que recibían la otra lluvia de bombas que nos tocó, uno que otro les tiraba piedras a la GN, algunas las regresaban a su emisor, otras iban al Guaire, detrás de nosotros como a 200 metros estaba el resto de la gente y por delante de nosotros estaba la GN a pie desplegando el ataque, eran quizás unos 20-30 funcionarios de represión, la marcha debe haber estado compuesta por cientos de personas _no sé cuántas_ los superábamos en número ampliamente, al rato aparecieron unos vehiculos detras de la GN que no supe si eran ballenas o tanquetas y siguió la lluvia de gas, lograron replegarnos y hacernos bajar hacia la Rio de Janeiro, un grupo se fue hacia la principal, de resto se dispersaron a lo largo de la R. de Janeiro en motos o a pie algunos de los muchachos, pero en general estaba muy sola la avenida, la GN seguía lanzando bombas hacia la R. de Janeiro en menor cantidad a los chicos que estaban allí, seguían siendo la misma veintena de antes, mientras todo esto ocurre, en la Plaza los Museos los rojos convocan a una bailoterapia, anuncian que todo es amor y paz, así como las bondades que ofrece Vzla para visitar en estas vacaciones y el engendro habla maravillas de Expo Vzla Potencia (o algo así) resaltando los grandes avances en productividad del país. Es la misma historia de los últimos 18 años un montón de gente _cientos o miles_ con mucho miedo, sin armas, sin dirección clara, dispersos, representados en su vanguardia por un cuerda de carajitos con más espíritu que acierto, así es la oposición venezolana desde sus cabezas visibles hasta sus seguidores y por esto, este desgobierno ha durado tanto y seguirá; además del hecho de la permanente trampa de la que hacen uso, el desconocimiento de la ley, la anarquía cultural e didosincrática venezolana y por supuesto contar con todas las armas, poder y personal necesario para matar de hambre al pueblo, mantenerlo reprimido y con mucho miedo por una supuesta delicuencia desatada que más parece un sistema bien calculado, que funciona a la perfección. Nos hemos convertido en una cuerda de cagones y cómodos, _obvio con algunas excepciones_ algunos argumentan que no marchan porque hay quien tira piedras a los polis, otros dicen que le tienen arrechera a los militares y se pueden meter en un peo y mientras tanto las marchas y las elecciones son las únicas opciones que los ciudadanos comunes tenemos para reclarmarle a esta cuerda de malvenidos nuestros derechos que seguirán siendo pisoteados hasta el infinito, mientras no nos unamos de verdad. Nosotros tenemos la culpa del peo en el que estamos metidos, no importa si no elegí al muerto o a platanote, igual me toca chupar del error ajeno, pero algo hay que hacer, levántate y haz algo no te quedes a ver al muchacho de la vanguardia que te ruega que no lo dejes solo enfrentándose a los esbirros. Ilustrate, para eso está la web, hay todo tipo de recetas para contrarestar los efectos del gas, hay creatividad suficiente para fabricar implementos con cosas sacadas del mismo hogar para no salir herido, no para atacar, para que no te jodan en el intento, ve y enfrenta, yo también tengo miedo, pero ahi estuve delante de una cuerda de manganzones que no se comportaron a la altura de las circunstancias. La decepción, la impotencia y la tristeza de las imágenes de hoy, no debe apagar las ganas de reclamar, no sigas asomándote en el balcón o la tele a tan solo mirar venezolanos golpeando venezolanos. La intención sin acción se queda en la pura ilusión.

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  2. algunas cosas no las entenderá por más que haga una traducción impecable, aqui se las explico:
    ME CAYO LA LOCHA: entendí o comprendi
    EL MUERTO: Chávez
    PLATANOTE: Nicolas Maduro
    ONA: Oficina Nacional Antidrogas
    GN: Guardia Nacional
    CARAJITOS: muchachos muy jóvenes, niños
    CAGONES: miedosos
    PEO: problema
    JODAN: dañen, lesionen
    MANGANZONES: joven inútil

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